viernes, 5 de agosto de 2011

Publicidad SÍ - Publicidad NO

Os voy a contar otra historia:

Había una vez dos individuos en la selva, que caminaban descalzos mientras realizaban un estudio mediombiental de la zona. De repente sin esperarlo apareció un león con la clara intención de almorzar. Cuando ambos se dispusieron a salir corriendo uno de ellos se paró a ponerse las zapatillas.
- ¿Pero te has vuelto loco? ¿Acaso crees que con las zapatillas puestas vas a correr más que el león?
- No pienso correr más que el león, pero si pienso hacerlo más que tú. - Contestó a la vez que emprendía su carrera.

Con esto quiero decir, que en los tiempos que corren es probable que muchas acciones de publicidad que inician las empresas, acaben en saco roto puesto que la situación económica es complicada, pero es más probable, que aquella empresa que no acometa acciones de comunicación, lo pase muchísimo peor.

La publicidad no solo pretende anunciar una firma o un producto, para que este se venda en el mercado. La publicidad pretende además ocupar un lugar en la memoria del consumidor final, por lo que una acción en estos tiempos puede ser que no fragüe en ventas, pero seguro que sí conseguirá ponerse un peldaño por encima de sus competidores en el mercado. Y esto es importantísimo para cualquier firma, sobre todo para aquellas pequeñas y medianas empresas que hoy luchan simplemente por supervivir.

Lo repito de otra forma: La publicidad no hay que considerarla como un gasto para una empresa; la publicidad es una inversión para su futuro, por lo que siempre hay que contar con ella, como esa partida presupuestaria imprescindible similar a las destinadas a temas fiscales, salarios, seguros, etc. ¡Nunca debe excluirse! y mucho menos decir aquello de: Suspendo la publicidad porque tengo que reducir gastos y ahora no la considero necesaria.

Agustín Lorente

Desde Madrid, seguiremos hablando...
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