Muchas cosas cambian con el tiempo, algunas para bien y otras no
tanto, también hay nuevas que se incorporan a las viejas, a veces para
complementarlas y otras para sustituirlas; la esencia de las cosas, no
obstante, no debería cambiar nunca y por supuesto, en la publicidad ocurre
igual.
En este país se invierten alrededor de 12.000.000.000 de euros
en comunicación al año, tenemos una media de 400 impactos diarios por persona, más
de 65.000 marcas auditadas y por poner un ejemplo cotidiano, una gran
superficie tiene más de 30.000 referencias y el consumidor unos 20 minutos
escasos para elegir 18 artículos.
Son quizás demasiados los tecnicismos y palabrejas que nos
despistan en ocasiones de lo realmente importante, tareas, acciones e inclusive cargos con
nombres rimbombantes. En el mundo de la
comunicación, la tecnología y por supuesto la publicidad, esto no es una
excepción.
En el arte de hacer publicidad, lo realmente importante, la
madre del cordero es en definitiva “Que decir” esa es la parte
estratégica. “Como decirlo” es la parte
creativa, el camino a seguir. Es vital
saber donde queremos llegar pues hace más fácil
el camino y hasta el mismo hecho de llegar.
Cuanto mejor sea el trabajo estratégico, mas posibilidades hay
de hacer un buen trabajo creativo.
La parte creativa debe comunicar con impacto, diferenciación y
relevancia. Una marca diferencial, nítida e involucrada emocionalmente con el
consumidor, el artículo debe lanzarse para que sea percibido y que llegue nítido
a este, del cual esperamos la compra y la repetición.
Un buen trabajo en equipo basándose en la esencia de la
publicidad, da resultados excelentes, sólo hay que hacerlo…al viejo “Estilo”.
David Coca
Desde Madrid, seguiremos hablando...
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